Un festín de titanes en Oaxaca: Gerardo Rivera y el reto de recibir a la élite culinaria mexicana
Actualizado: 30 ene 2025
El aire se cargaba de una tensión eléctrica, una mezcla de emoción y expectación en el corazón de Oaxaca. No era para menos, el hotel Fiesta Americana Grand Oaxaca se preparaba para recibir a un grupo de huéspedes de paladar exigente: algunos de los chefs más renombrados de México, maestros del sabor y la innovación culinaria. Y en el ojo del huracán, Gerardo Rivera, Chef Corporativo de Grupo Posadas, con el desafío de orquestar una experiencia gastronómica a la altura de las circunstancias.

El chef mexicano también creador del concepto Invitta para la cadena, con su amplia trayectoria y su pasión por la cocina mexicana, sabía que no se trataba de una serie de comidas más. Era una oportunidad para demostrar la excelencia que caracteriza a Grupo Posadas, un escaparate para el talento culinario que se cultiva en sus hoteles. Pero también era un reto personal, una prueba de fuego ante los ojos críticos de sus colegas, chefs que han elevado la gastronomía mexicana a niveles internacionales.

Los días previos al evento fueron un torbellino de actividad en la capital oaxaqueña. Rivera y su equipo trabajaron incansablemente en la planeación de cada detalle: la selección de ingredientes de primera calidad, muchos de ellos provenientes de los mercados locales y de pequeños productores de la región; para su restaurante en el hotel La Distral ha curado un menú que refleja la diversidad y riqueza de la gastronomía oaxaqueña, con guiños a otras regiones del país; el maridaje perfecto para cada platillo, con especial énfasis en los vinos mexicanos y el mezcal; la ambientación del espacio, que buscaba evocar la magia y la tradición de Oaxaca. Cada elemento debía estar en armonía, cada sabor debía contar una historia.

Llegó el día esperado y la tensión se podía cortar con un cuchillo. Los invitados, figuras como Ricardo Muñoz Zurita, Javier Plascencia, Daniel Ovadía, Edgar Núñez, Abel Hernández, entre otros, arribaron al hotel, recibidos con la calidez y el profesionalismo que distinguen a Grupo Posadas. Fueron varios días de retos, de platillos exquisitos que desfilaron ante los comensales.

Gerardo Rivera y su equipo habían superado el reto con creces. El evento, según escuché de varias fuentes fue un éxito rotundo, una experiencia memorable que dejó un grato sabor de boca a los invitados. Los elogios no se hicieron esperar, reconociendo la maestría de Rivera, su creatividad y su compromiso con la excelencia.
Más allá de la satisfacción del deber cumplido, Gerardo Rivera se quedó con una valiosa lección: la importancia de la colaboración, del intercambio de ideas y del aprendizaje continuo.
El reto de recibir a la élite culinaria mexicana en Oaxaca se convirtió en una oportunidad para seguir proyectando su trabajo, para enriquecer su visión y para reafirmar su pasión por la gastronomía. Y es que, como él mismo afirma, "la cocina es un lenguaje universal que nos permite conectar con los demás y compartir lo mejor de nosotros mismos".
Colofón
Quien corría de un vuelo a servir un menú especial fue Javier Plascencia que del aeropuerto de la Ciudad de México se puso la filipina para llegar a Cuerno Masaryk y hacer su primera cena especial en colaboración de Costeño Group
Muy contentos estamos con la participación del equipo mexicano en el Bocuse D'or, los chefs Bajacalifornianos hicieron un enorme trabajo.


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